La palabra perfume proviene de del latín: “per” y “fumare”, cuyo significado es “producir humo”.
El perfume es una mezcla que contiene sustancias aromáticas, como aceites esenciales naturales o esencias sintéticas; un disolvente que puede ser sólido o líquido y un fijador, utilizado para proporcionar aroma duradero.
Los aceites esenciales, son líquidos olorosos que provienen de recursos vegetales. También existen las esencias sintéticas, sustancias artificiales cuyo olores similar a los compuestos naturales.
La Pirámide Olfativa nos muestra las principales notas de las que se compone una fragancia y su orden de aparición.
Cuando olemos un perfume, las primeras notas que llegan salida: notas frescas, ligeras, efímeras, con poca persistencia, desaparecen en cuestión de minutos. Son las notas que dan la primera impresión del perfume, y definiendo la personalidad del mismo. Los materiales más utilizados son: cítricos, frutales, frescos y verdes.
Éstas son más poderosas que las notas de salida ya que son de persistencia media, se sienten hasta dos o tres horas. Son constituidas normalmente por flores y algunas hierbas y especies. Representan el alma del perfume. Las notas más utilizadas son las florales: Rosa, Jazmín, Nardo, Violeta, Muguet.
Las notas de Fondo son las que perduran más. En esta fase vemos que las sustancias poseen fuerza y capacidad de permanencia, tienen una excelente fijación. Lo componen principalmente las maderas orientales, sustancias animales, almizcles y balsámicas.
Los perfumes se clasifican en familias olfativas que reciben el nombre del componente más destacado de su fórmula. Y las subfamilias reciben el nombre del segundo componente más destacado.